//El convenio olvidado que pudo hacer que Perú produzca vacunas

El convenio olvidado que pudo hacer que Perú produzca vacunas

En febrero del 2013, Perú y Francia suscribieron un convenio de transferencia tecnológica para la manufactura de vacunas para humanos, que en estos momentos podría estar ayudándonos con la producción de fármacos contra la COVID-19, como lo pueden hacer otros países de la región. Sin embargo, el proyecto se detuvo y quedó en el olvido.

El extitular de Salud Víctor Zamora señala que el acuerdo entre el Instituto Nacional de Salud (INS) y el Instituto Sanofi Pasteur buscaba transferirle la capacidad a nuestro país para que produzca la vacuna contra la fiebre amarilla, la cual tiene la misma tecnología que ahora se usa para producir fármacos como Sinopharm y Sinovac.

Y se empezó a “montar toda la cadena de producción de la vacuna contra la fiebre amarilla con cultivo celular”, mientras el doctor César Cabezas era el jefe del INS. De haberlo concretado, dice Zamora, Perú iba a producir y abastecer a América Latina con estos fármacos.

César Cabezas, quien firmó el convenio, explica que el proyecto iba a realizarse en tres etapas de manera progresiva. En principio la plataforma era para la vacuna contra la fiebre amarilla. Precisa que, tras firmar el convenio, este no se pudo concretar por la falta de políticas de Estado. “Significa que, si hay cambio de Gobierno o instituciones, debe haber continuidad porque son decisiones que favorecen a la población”.

Cabezas dejó el cargo en el 2014 y fue reemplazado por el biólogo Ernesto Bustamante, hoy asesor de la candidata Keiko Fujimori en temas de salud.

En una entrevista a la revista Top Medical en el 2014, Bustamante dijo que en el 2015 se producirían las primeras vacunas. No obstante, esto no ocurrió y durante su gestión el convenio fue quedando en el olvido.

Zamora comenta que hubo “la mejor intención de ser poderosos y producir 80 vacunas, pero al final nos quedamos sin soga y cabra”. “Los cambios de política y de funcionarios fueron debilitando el proyecto hasta que, finalmente, se abandonó”.

Otro exjefe del INS, Ernesto Gozzer, dice que la transferencia tecnológica inversa quedó “entrampada” por desacuerdos en el tipo de vacunas que debían prepararse y eso “se contraponía con algunas normas”.

Bustamante dijo a La República que cuando ingresó al INS había un acuerdo macro que nunca se ejecutó. Y agrega que uno de sus planes era implementar un programa de producción de vacunas, pero no se concretó por un tema presupuestal. Y en ese entonces, dice, había temas controversiales de por medio con Francia y Brasil.

Así él descarta cualquier tipo de enfriamiento con el Instituto Sanofi Pasteur. También se le consultó a la exministra de Salud Midori de Habich (2012-2014), pero dijo que no disponía del tiempo para responder.

Gozzer señala que en el 2015, cuando ingresó al INS, el convenio “no estaba en funcionamiento, no había avanzado y había algunas diferencias en el enfoque de lo que debía hacerse”.

Recuerda que aceleraron el convenio con el instituto francés para que personal peruano pueda formarse en inmunología, con miras a que en un futuro cercano puedan dedicarse a la preparación de vacunas.

También revisaron la capacidad del INS para producir los fármacos con una tecnología más sencilla, como la utilizada por Sinopharm, adecuando una planta que producía vacunas antirrábicas para humanos.

La siguiente etapa era preparar un proyecto de inversión que permita implementar una técnica para utilizar esta nueva forma de hacer vacunas. La idea era contar con “profesionales capacitados para preparar diferentes tipos de vacunas y que en el mediano plazo se pudiera contar con un centro de producción que permita proteger a la población en una eventual pandemia”, dice Gozzer.

La organización tomó todo el 2015 y recién se concretaría en el 2016, cuando él dejó el cargo. No se continuó con ello.

Por eso el médico Gozzer resalta la importancia de tener una política de Estado de largo plazo. Y considera que sí existen los recursos humanos y que, con entrenamiento, podrían dedicarse a esto, pero no existe la infraestructura para la producción de las vacunas.

Para solucionar esto, que no dará frutos inmediatamente, sugiere iniciar proyectos ahora.

Se acerca la vacunación de voluntarios

Anoche, la UPCH emitió un comunicado en el que señala que, tras la aprobación del cambio de diseño del protocolo de su ensayo ’’doble ciego’’ a uno llamado ’’etiqueta abierta’’, cada voluntario conocerá qué tipo de vacuna recibió. Esto se comunicará oportunamente a los participantes del estudio.

Así, aquellos voluntarios que recibieron placebo o la vacuna en investigación de Wuhan podrán vacunarse con el fármaco de Beijing. La importación de estas dosis (15.000) ya ha sido aprobada por la Digemid el último miércoles.

El dato

Sin tecnología. El exministro Abel Salinas señaló que el Perú no tiene hoy las condiciones para producir vacunas, como sí lo pueden hacer países como México, Argentina y Brasil. Dijo que “esto requiere una serie de estándares que no los vamos a tener de la noche a la mañana”.

Alianza. El convenio se firmó en febrero del 2013. Foto: difusión

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